¿Cuál es la labor del terapeuta que dirige una Constelación?
Acompañar al movimiento del “alma de la constelación” con el objetivo de solucionar los desequilibrios manifiestos del sistema, mediante la verificación de tres elementos básicos:
- Vínculo y pertenencia.
- Equilibrio entre dar y tomar.
- Orden.
Vínculo y pertenencia
De la misma forma que es vital respetar las leyes de la naturaleza (y del universo), reconocer los órdenes que gobiernan las relaciones humanas es trascendental.
Todos los miembros de una familia tienen un sentido de pertenencia innato. Si algún miembro es excluido, aunque sea por un motivo aparentemente razonable, otro miembro de una generación posterior repetirá su suerte.
Ningún miembro de una familia puede ser apartado o marginado por ser alcohólico, drogadicto u homosexual, ni debido a su estatus económico, cultural o social, ni tampoco por ideas políticas, sus creencias, su raza o su color.
Cuando alguien no es reconocido en su vínculo natural con la familia ni se respeta el lugar que le corresponde, toda la familia sufre las consecuencias, incluidos los miembros que no saben nada de lo ocurrido.
Las investigaciones realizadas por Bert Hellinger parecen confirmar que las personas que son apartadas de su familia, más adelante son “representadas” por otros miembros de la misma familia. Así, en generaciones posteriores, parecen repetirse las enfermedades, las adicciones, los suicidios, los accidentes,...
Lo que Hellinger deduce de todo ello es que la conciencia familiar intenta compensar las injusticias sufridas por los miembros de las generaciones anteriores.
Desde la visión Primal, aunque existen algunas diferencias con esta interpretación, sí coincidimos con Hellinger en que esta conciencia se encarga, por así decirlo, de darles el lugar que les fue negado.
Equilibrio entre dar y tomar
Todo ser humano necesita encontrar un equilibrio entre dar y tomar (recibir).
Según Hellinger, una relación tiende a romperse cuando la relación entre el dar y el tomar no está equilibrada. Si lo que se da no es compensado con lo que se recibe, surgirán problemas. Por esta razón, no es conveniente dar mucho más de lo que el otro sea capaz de devolver, porque éste siempre se sentirá incómodo con la deuda. Cuando alguien no tiene posibilidad de conseguir un equilibrio proporcionado se generan conflictos que casi siempre conducen al fin de la relación.
Desde la perspectiva Primal, hay algunas diferencias de apreciación importantes en la interpretación, el significado y el sentido de dar y recibir, lo que se traduce en una forma diferente de enfocar los talleres.
Orden en la familia
Con frecuencia, se ocultan ciertos sucesos (suicidios, abortos voluntarios, viejos amores, crímenes, injusticias, etc.) para alejarlos de la memoria familiar, pero esta queda impregnada energéticamente de estos sucesos y, al no encontrar donde ubicarlos o situarlos, se produce un desconcierto generalizado en la familia.
Debido a ello, los padres o los hijos asumen papeles que no les corresponden: el hijo hace de padre, el hermano mediano de primogénito, el abuelo de padre del nieto, etc.
Este desconcierto se convierte en un continuo desasosiego cuando además no se respeta ni se honra a uno de los padres, excluyéndolo, marginándolo o negándole el lugar que le corresponde (también cuando no se respeta el lugar que debería ocupar una pareja anterior del padre o de la madre).
En muchas ocasiones, como consecuencia de este desajuste energético/vivencial, los hijos son quienes se ven obligados a dar y los padres los que reciben, cuando en realidad los hijos únicamente pueden amar, honrar y respetar a sus padres. Todo lo demás debería de nacer del amor que sienten hacia ellos y no como una obligación.
Reconocer estos órdenes que gobiernan las relaciones familiares, permite restablecer el equilibrio y el orden natural en nuestras vidas.
... Continúa
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