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Miembro Fundador de Bonoterapia

"Guía para una Salud Integral"

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Páginas dedicadas a Alesandra y Max.
Ambos nacid@s en casa y criad@s con ternura, dedicación y mucha paciencia

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POR QUÉ NO APOYAMOS LA DECLARACIÓN SOBRE EL LLANTO DE LOS BEBÉS

Sentimos comunicar que desde la Asociación Primal NO vamos a apoyar la DECLARACIÓN SOBRE EL LLANTO DE LOS BEBES (Texto publicado al final de esta página)

¿Por qué? Porque se parte de una PREMISA INCORRECTA. La declaración se basa en que "no es normal" que los bebés lloren, y se asume que si un bebé llora es porque sus progenitores están haciendo algo mal.

Esta perspectiva carga a las/los madres/padres con una culpa innecesaria cuando su bebé llora, y les incita a no permitir su llanto.
Las madres y los padres se ven, de esta forma, empujados a reprimir el llanto de su bebé, aún cuando esté pidiendo llorar a gritos.

Razonamientos y Exposición:

El texto de la declaración nos parece muy bueno en general, pero no se han tenido presente ninguna de las consideraciones que sugeríamos, que para nosotros son muy importantes.

Consideramos que se debería de haber incluido algún texto para explicar que los bebés, con cierta frecuencia, necesitan llorar sucesos traumáticos pasados que aún están presentes, para procesarlos o descargarlos a través del llanto.

Hubiera sido suficiente darle un ligero cambio de orientación, que se podía haber reflejado en algunas frases como por ejemplo la primera:
Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es cierto que 'sea normal'.
Para nosotros sería mucho más acertada una frase como la siguiente:
Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es nada bueno que lloren solos.

La Asociación Primal no puede apoyar una declaración sobre el llanto que está incompleta en algo esencial y no deja espacio a otras perspectivas sobre el llanto.

Además, el titulo de la declaración no se refiere a la crianza en general, sino que habla expresamente del llanto, algo que por desgracia sigue siendo poco comprendido por la mayoría de las madres y profesionales que se mueven en los círculos de la defensa de la lactancia materna y el parto natural.

Frases como: "No es cierto que sea normal (que lloren)" o "Ellas y ellos nos enseñan lo que estamos haciendo mal (cuando lloran)" NO ayudan a enfocar el problema correctamente y carga a las madres y a los padres con la culpa de no estar haciendo algo bien cuando su bebé llora.
La respuesta lógica de los padres es impedir a toda costa que su bebé llore. (la mayoría de los bebés "estivilinazos" (método Estivill) también dejan de llorar y sus progenitores se sienten mejor porque piensan que sus bebés están bien).

Cuando en la declaración se afirma que "nos han educado en la creencia de que 'es normal que los niños lloren' y que 'hay que dejarles llorar para que se acostumbren", no se menciona que es aún mas cierto que:
Nos han enseñado a "REPRIMIR el llanto del bebé"... Nos han educado a "CALLAR como sea su llanto", enchufándoles un chupete, distrayéndolos o dejándolos solos llorar hasta que se cansen (y vean que no sirve de nada llorar).

Permitir el llanto, no es abandonar al bebé en su llanto, es acompañar al bebé en lo que siente. Es comunicarle que si siente la necesidad de llorar en los brazos protectores de sus padres, puede hacerlo, que el bebé sabe mejor que nadie lo que siente y lo que necesita su propio cuerpo... tan solo es necesario ofrecerle la seguridad que necesita para que pueda abandonarse, en los brazos protectores de sus padres (o cuidadores), y desahogar cualquier malestar que sienta

Nunca debes dejar llorar solo a tu bebé, pero puedes permitirle que exprese lo que siente, ya sea a través del llanto, la risa, los temblores,.... siempre cogido en brazos y pegado a tu cuerpo.
(Más información: www.primal.es/librito.html)

Todos los que estamos en esta lucha por los derechos de los bebés, estamos a favor de una fórmula más natural de crianza, y lejos de los planteamientos conductistas tipo Estivill, pero una cosa es dejar llorar solo a un bebé y otra muy distinta permitir al bebé su llanto cuando lo necesita. (como se describe en el artículo por qué lloran los bebés "sin motivo")

He visto bebés criados en entornos de "crianza natural", sin duda con la mejor voluntad del mundo, que estaban literalmente ahogados en un llanto que nunca fue permitido.

No pretendemos que se trate en profundidad el llanto de los bebés en esta declaración, pero sí hubiéramos querido ver una puerta abierta a otras formas de enfocar este tema, que pueden ser tan respetuosas o más que la oficialmente aceptada en los ambientes defensores de la crianza natural y la lactancia materna.

La Asociación Primal nunca ha sido ajena al problema de los métodos tipo Feber, y lleva años con un planteamiento muy crítico hacia el método del Sr. Estivill.

Ya en el año 2001, pudimos ver que era una gran amenaza por lo sutil y engañoso de sus razonamientos, y publicamos una crítica frontal en las páginas dedicadas a la temprana infancia.

Después incluimos esa crítica en el "librito sobre el llanto y las rabietas de los niñ@s-bebés", junto con otros textos sobre este tema, que ahora hemos publicado en Internet: www.primal.es/librito.html

También queremos recordar que, además de Michel Odent y otros autores referidos en la página oficial de la declaración, desde la Asociación Primal aconsejamos también libros como "La Biología del Amor" (del Dr. Arthur Janov) con suficiente información biológica y neurológica para argumentar los planteamientos del Sr. Estivill.

Y por supuesto, los libros de la Dra. Aletha Solter, publicados recientemente en castellano (2002), y que hasta la fecha de hoy, 24 de mayo, 2005, no aparecen entre los libros que se recomiendan en la página oficial de la declaración sobre el llanto de los bebés. Es todo un síntoma que refleja la perspectiva exclusivista de quienes promueven esta declaración.

Seguiremos apoyando las actividades de la Plataforma por los Derechos del Nacimiento, pero si no hay un cambio mínimo en el texto, no podemos apoyar esta declaración, simplemente porque se está negando implícitamente que pueda existir una visión más amplia del problema del llanto en los bebés.

Deseamos insistir una vez mas que NO estamos en contra de esta declaración, simplemente no podemos apoyarla tal y como está y nos vemos empujados a la abstención.
Animamos a todas las personas vinculadas a la Asociación Primal a que apoyen a nivel individual esta declaración, tal y como está redactada, si consideran que es la mejor opción en estos momentos.

Deseando de todo corazón que la declaración sobre el llanto sea un contrapunto importante que ayude a frenar el rodillo mediático del Sr. Estivill.

Un cordial saludo,
Ángel Álvarez 
(Fundador/Fundador de la Asociación Primal)
E-mail: email angel

Asociación Primal
España/Spain
http://www.primal.es

Infancia:
http://primal.es/infancia.html
Librito: http://www.primal.es/librito.html
Constelaciones:
http://www.primal.es/constelaciones.html
Talleres: http://www.primal.es/talleres.html
Terapia Primal:
http://www.primal.es/primal.html
Libros/Books:
http://www.primal.es/books.html

 

 

Textos adicionales procedentes de la Lista Email de la Temprana Infancia, enviados por Ángel Álvarez y la Asociación Primal (Abril, 2005)

Deseamos insistir en que NO estamos en contra de la declaración sobre el llanto de los bebés, simplemente nos vemos empujados a la abstención. 
No es una decisión fácil, pero cada uno debe situarse donde le corresponde en cada momento, aunque solo sea por coherencia... Y no es tan solo una diferencia de matiz... O se permite una visión más amplia del problema del llanto en los bebés o nos sentimos excluidos.

También queremos manifestar que hay posiciones muy intransigentes... y no solo en el lado de los planteamientos tipo Feber o Estivill.
Que no apoyemos la declaración no quiere decir que estemos en contra de ella.
Negarnos el derecho a abstenernos es sencillamente intransigente y decir que ya hemos tomado parte diciendo NO, es una forma de manipulación.
Sin entrar a valorar las definiciones del diccionario, hemos decidido no apoyarla (y manifestarlo expresamente) en los términos que está escrita, simplemente eso.
Que sería bueno que la apoyara la mayor parte de los profesionales y de las personas involucradas, por supuesto, pero para ello hay que hacer un hueco a todas las posiciones. 
Es evidente que una declaración conjunta no puede incluir todos los matices, pero sí tener presente lo esencial de todas las partes. 
Y vuelvo a insistir, lo intransigente es no respetar otras posturas.
Por ejemplo, mi crítica al método del Sr. Estivill www.primal.es/infancia/articulos/angel.html es una crítica intransigente, pero está hecha así a conciencia por diferentes motivos, y asumo la responsabilidad de todo el texto.

... Yo (Ángel Álvarez) tampoco comparto "el dogmatismo que veo muchas veces en la lista de la temprana infancia y en otras lista, a la hora de aplicar lo que dice la Dra. Aletha Solter, pero creo que eso depende de la rigidez con la que a veces aplicamos los planteamientos, los mensajes, las filosofías, las religiones o lo que sea. Depende de la rigidez de cada persona. Yo no veo ningún dogmatismo en los planteamientos de la Dra. Aletha Solter.

... Se ha llegado a decir: "he visto en los mensajes de Ángel exactamente lo mismo que al leer Estivill"... Esta es una afirmación ridícula, y cuando se hacen estas comparaciones, la única respuesta sensata y con humor es sugerir un cambio de gafas o de oculista.

... En cuanto a ayudar a "olvidar" sucesos traumáticos... no creo que el bebé pueda realmente hacer eso sin la ayuda del llanto... Pero estoy totalmente de acuerdo en que "muchas veces tan solo necesita consuelo.. que le calmen, que le tranquilicen, que le mimen, que le ayuden a relajarse..."

 

 

Texto adicional relacionado con la redacción de la "declaración sobre el llanto de los bebés"

A mediados de febrero del 2005, Ángeles Hinojosa, la presidenta de la Plataforma por los Derechos del Nacimiento, me envió el texto de la declaración sobre el llanto.
Le comenté algunas sugerencias, entre ellas cambiar la frase: "... pero no es cierto que 'sea normal' (que lloren) por esta otra: " ... pero no es nada bueno que lloren solos".

Ángeles me contestó agradeciéndome la aportación y diciéndome que "el tiempo dedicado por mi parte al tema, merece prestar atención a mis sugerencias"; y remitió mis sugerencias al grupo creador de la declaración.
En su mensaje, Ángeles hacía mención a que ella también había conocido la declaración ya elaborada.

Yo me imagino que había una necesidad de actuar ya. Que había prisa por elaborar una declaración contra el rodillo mediático del susodicho señor y su duérmete niño... Y me imagino que habrán decidido: "ya está, ya tenemos la declaración... AHORA A ACTUAR"... Y lo entiendo, pero ¿que opciones nos dejan a los demás? Si no se tienen presentes todas las sensibilidades, el movimiento se convierte en otro rodillo diferente que impone sus planteamientos y su visión.
Nosotros no hemos pedido grandes cambios, tan solo algún cambio de enfoque, pero el grupo creador ni siquiera nos han contestado.

Pero aparte de haber una necesidad de actuar ya, es evidente que hay un rechazo a la visión Primal sobre el llanto de los bebés, y una prueba de ello es que, hasta la fecha de hoy, no se hace mención a ninguno de los libros de la Dra. Aletha Solter, en la página oficial de la declaración sobre el llanto de los bebés. Es todo un síntoma... 

Para nosotros es evidente que la declaración niega implícitamente que sea normal que los bebés lloren y por lo tanto empuja a los padres a tomar acciones para "reprimir el llanto del bebé"... Y nosotros no podemos formar parte de ese mensaje.
Que respetamos el mensaje de la declaración y el esfuerzo puesto en esta declaración, por supuesto, pero nosotros no podemos apoyarla. En su esencia está negando implícitamente lo que nosotros llevamos defendiendo desde hace mucho tiempo.

La declaración, tal y como está, nos obliga a mantenernos al margen... que no tiene nada que ver con estar en contra.
Las personas vinculadas a la Asociación Primal pueden tomar la posición que estimen más conveniente a nivel individual, pero a nivel de asociación no nos queda otra opción... Nos han dejado fuera de la declaración sobre el llanto.

Que además de soportar las críticas del los partidarios del Sr. Estivill, ahora nos toque recibirlas por el otro lado..., pues nos toca vivir con ello.

Esperando que todas las opiniones y todas las controversias nos ayuden a todos a crecer, cada uno/a a su ritmo.

Un cordial saludo,
Ángel Álvarez 
(Fundador/Fundador de la Asociación Primal)
E-mail: email angel

Asociación Primal
España/Spain
http://www.primal.es

 

DECLARACIÓN SOBRE EL LLANTO DE LOS BEBES

Hombres y mujeres, científicas y profesionales que trabajamos en distintos campos de la vida y del conocimiento, madres y padres preocupados por el mundo en el que nuestros hijos e hijas van a crecer, hemos creído necesario hacer la siguiente declaración:

Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es cierto que 'sea normal'. Los bebés lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo, hambre, o el más frecuente, y que suele ser causa de los anteriores, la falta del contacto físico con su madre u otras personas del entorno afectivo. 

El llanto es el único mecanismo que los bebés tienen para hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón del mismo; en sus expectativas, en su continuum filogenético no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen otro medio de avisar sobre el malestar que sienten ni pueden por sí mismos tomar las medidas para solventarlo.

El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir y para sentirse bien: alimento, calor, apego; por esta razón no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita; el bebé criado en el cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación de necesidad, de hambre, de frío, de soledad, y no llora nunca. Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en su obra The Continuum Concept, el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el cochecito, sino el regazo humano. Esto es cierto durante el primer año de vida; y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (por eso la antigua famosa 'cuarentena' de las recién paridas); luego, los regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos algunos ratos. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo simbiótico: cuando se termina la osificación y el bebé empieza a andar: entonces empieza poco a poco a hacerse autónomo y a deshacerse el estado simbiótico. 

La verdad es obvia, sencilla y evidente.

El bebé lactante toma la leche idónea para su sistema digestivo y además puede regular su composición con la duración de las tetadas, con lo cual el bebé criado en el regazo de la madre no suele tener problemas digestivos. 

Cuando la criatura llora y no se le atiende, llora con más y más desesperación porque está sufriendo. Hay psicólogos que aseguran que cuando se deja sin atender el llanto de un bebé más de tres minutos, algo profundo se quiebra en la integridad de la criatura, así como la confianza en su entorno.

Los padres, aunque nos han educado en la creencia de que 'es normal que los niños lloren' y que 'hay que dejarles llorar para que se acostumbren', y por ello estamos especialmente insensibilizados para que su llanto no nos afecte, a veces no somos capaces de tolerarlo. Como es natural si estamos un poco cerca de ellos, sentimos su sufrimiento y lo sentimos como un sufrimiento propio. Se nos revuelven las entrañas y no podemos consentir su dolor. No estamos del todo deshumanizadas. Por eso los métodos conductistas proponen ir poco a poco, para cada día aguantar un poquito más ese sufrimiento mutuo. Esto tiene un nombre común, que es la ‘administración de la tortura’, pues es una verdadera tortura la que infligimos a los bebés cuando hacemos ésto, y nos infligimos a nosotras mismas, por mucho que se disfrace de norma pedagógica o pediátrica.

Varios científicos estadounidenses y canadiense (biólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.), en la década de los noventa, realizaron diferentes investigaciones de gran importancia en relación a la etapa primal de la vida humana; demostraron que el roce piel con piel, cuerpo a cuerpo, del bebé con su madre y demás allegados, produce unos moduladores químicos necesarios para la formación de las neuronas y del sistema inmunológico; en fin, que la carencia de afecto corporal trastorna el desarrollo normal de las criaturas humanas. Por eso los bebés, cuando se les deja dormir sol@s en sus cunas, lloran reclamando lo que su naturaleza sabe que les pertenece. 

En Occidente se ha creado en los últimos 50 años una cultura y unos hábitos, impulsados por las multinacionales del sector, que elimina este cuerpo a cuerpo de la madre con la criatura y deshumaniza la crianza: al sustituir la piel por el plástico y la leche humana por la leche artificial, se separa más y más a la criatura de su madre. Incluso se han fabricado modelos de walkyes talkys especiales para escuchar al bebé desde habitaciones alejadas de la suya. El desarrollo industrial y tecnológico no se ha puesto al servicio de las pequeñas criaturas humanas, llegando la robotización de las funciones maternas a extremos insospechados. 

Simultáneamente a esta cultura de la crianza de los bebés, se medicaliza cada vez más la maternidad de las mujeres; lo que tendría que ser una etapa gozosa de nuestra vida sexual, se convierte en una penosa enfermedad. Entregadas a los protocolos médicos, las mujeres adormecemos la sensibilidad y el contacto con nuestros cuerpos, y nos perdemos una parte de nuestra sexualidad: el placer de la gestación, del parto y de la exterogestación, lactancia incluida. Paralelamente las mujeres hemos accedido a un mundo laboral y profesional masculino, hecho por los hombres y para los hombres, y que por tanto excluye la maternidad; por eso la maternidad en la sociedad industrializada ha quedado encerrada en el ámbito privado y doméstico. Sin embargo, durante milenios la mujer ha realizado sus tareas y sus actividades con sus criaturas colgadas de sus cuerpos, como todavía sucede en las sociedades no occidentalizadas. La imagen de la mujer con su criatura tiene que volver a los escenarios públicos, laborales y profesionales, so pena de destruir el futuro del desarrollo humano.

A corto plazo parece que el modelo de crianza robotizado no es dañino, que no pasa nada, que las criaturas sobreviven; pero científicos como Michel Odent (1999 y www.birthworks.org/primalhealth), apoyándose en diversos estudios epidemiológicos, han demostrado la relación directa entre diferentes aspectos de esta robotización y enfermedades que sobrevienen en la edad adulta. Por otro lado, la violencia creciente en todos los ámbitos tanto públicos como privados, como han demostrado los estudios de la psicóloga suizo-alemana Alice Miller (1980) y del neurofisiólogo estadounidense James W. Prescott (1975), por citar sólo dos nombres, también procede del mal trato y de la falta de placer corporal en la etapa primera de la vida humana. También hay estudios que demuestran la correlación entre la adicción a las drogas y los trastornos mentales, con agresiones y abandonos sufridos en la etapa primal. Por eso los bebés lloran cuando les falta lo que se les quita; ell@s saben lo que necesitan, lo que les correspondería en ese momento de sus vidas.

Deberíamos sentir un profundo respeto y reconocimiento hacia el llanto de los bebés, y pensar humildemente que no lloran porque sí, o mucho menos, porque son malos. Ellas y ellos nos enseñan lo que estamos haciendo mal.

También deberíamos reconocer lo que sentimos en nuestras entrañas cuando un bebé llora; porque pueden confundir la mente, pero es más difícil confundir la percepción visceral. El sitio del bebé es nuestro regazo: en esta cuestión, el bebé y nuestras entrañas están de acuerdo, y ambos tienen sus razones.

No es cierto que el co-lecho (la práctica de que los bebés duerman con sus padres) sea un factor de riesgo para el fenómeno conocido como ‘muerte súbita’. Según The Foundation for the Study of Infant Deaths, la mayoría de los fallecimientos por ‘muerte súbita’ se producen en la cuna. Estadísticamente, por lo tanto, es más seguro para el bebé dormir en la cama con sus padres que dormir solo (Angel Álvarez www.primal.es).

Por todo lo que hemos expuesto, queremos expresar nuestra gran preocupación ante la difusión del método propuesto por el neurólogo E. Estivill en su libro Duérmete Niño (basado a su vez en el método Ferber divulgado en Estados Unidos), para fomentar y ejercitar la tolerancia de los padres al llanto de sus bebés; se trata de un conductismo especialmente radical y especialmente nocivo teniendo en cuenta que el bebé está aún en una etapa de formación. No es un método para tratar los trastornos del sueño, como a veces se presenta, sino para someter la vida humana en su más temprana edad. Las gravísimas consecuencias de este método, han empezado ya a ponerse de manifiesto.

Necesitamos una cultura y una ciencia para una crianza acorde con nuestra naturaleza humana, porque no somos robots, sino seres humanos que sentimos y nos estremecemos cuando nos falta el cuerpo a cuerpo con nuestros mayores. Para contribuir a ello, para que tu hijo o tu hija deje de sufrir YA, y si te sientes mal cuando escuchas llorar a tu bebé, hazte caso, cógele en brazos para sentirle y sentir lo que está pidiendo; posiblemente sólo sea eso lo que quiere y necesita, el contacto con tu cuerpo. No se lo niegues. 

 
 
Web: www.primal.es - Email: primal@primal.es ©1997 Asociación Primal