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"Guía para una Salud Integral"

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Páginas dedicadas a Alesandra y Max.
Ambos nacid@s en casa y criad@s con ternura, dedicación y mucha paciencia

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EL LLANTO Y LAS RABIETAS

¿Cómo nos afecta el llanto de un niñ@-bebé? 
El llanto (y las rabietas) de los niñ@s-bebés es una fuente constante de preocupación para muchos padres, y es un tema muy poco comprendido dentro del mundo de la salud y la educación infantil. 
El llanto de un niñ@-bebé nos pone en alerta y nos mueve para atender su necesidad o calmar su malestar, pero cuando un niñ@-bebé llora sin una razón aparente nos descoloca, nos sentimos agobiados y nos ponemos nervios@s; y sin darnos cuenta se despiertan en nosotr@s sensaciones de ansiedad, desamparo, frustración e incompetencia que pueden ser seguidas de enfados, cólera e incluso hostilidad. 
Ese llanto “sin sentido” sucede con frecuencia a la hora de dormir, y se convierte en algo especialmente irritante y desesperante para muchos padres.
Cuando un niñ@-bebé llora casi nunca faltan los consejos, no sólo de los profesionales de la salud y la educación, sino de familiares y amistades; pero la mayoría de las personas no comprenden las verdaderas razones del llanto en los niñ@s-bebés, y muchos de sus consejos son perjudiciales para sus desarrollo emocional y físico. 
  
¿Por qué lloran los niñ@s-bebés? 
Los niñ@s-bebés lloran para comunicar una necesidad o un malestar. Lloran cuando tienen hambre, están mojad@s, sienten frío o calor, desean ser cogid@s en brazos y/o acariciad@s, o necesitan ser estimulad@s. Estas necesidades primarias son la realidad central del niñ@-bebé. El papel de los padres es intentar satisfacer las necesidades de sus hij@s tan pronto y con tanto acierto como sea posible. Pero cuando todas sus necesidades primarias son atendidas, ¿por qué lloran los niñ@s-bebés? 

Las escuelas de crianza actuales se pueden dividir en dos categorías: 

  1. Las escuelas conductistas, que tienden a aconsejar educar al niñ@-bebé a valerse por sí mismo desde pequeño y a enseñarle, con cierta rigidez, como comportarse siguiendo una serie de normas y pautas. 
    Como el sueño del bebé (o más bien el sueño de los padres) es una de las principales preocupaciones familiares en la actualidad, están de moda los métodos conductistas para que el niñ@ aprenda a dormir solo desde muy pequeño. Estos métodos que se conocen en USA como métodos Feber, encuentran una adaptación más o menos sofisticada en España en métodos como el descrito en el libro “Duérmete, niño” del Dr. Estivill.   

  2. Las escuelas humanistas que defienden el vínculo madre-bebé y que promueven una satisfacción constante e inmediata de las demandas del bebé. Estos métodos son más humanos y sensibles, y están mucho más cercanos a las necesidades de los bebés, pero en general asumen equivocadamente que todos los llantos del bebé se deben a una necesidad presente. Por este motivo, la mamá (o el papá) responde a las demandas de su bebé para satisfacerlas inmediatamente e intenta calmar el llanto del bebé con atención y cariño.

Antes de continuar, queremos advertir que los métodos tipo Estivill son perjudiciales para la salud emocional del bebé y no son recomendables. Estos métodos aconsejan, entre otras cosas, “dosificar” la cantidad de atención y de contacto físico que se le da al niñ@-bebé por miedo a malcriarlo. 
Desde la perspectiva Primal, los niñ@s-bebés nunca pueden ser “estropeados” o “malcriados” por satisfacer sus necesidades primarias. Es imposible darles demasiado amor, atención, o contacto físico.   
Por otro lado, los métodos que fomentan un fuerte vínculo madre-hij@, aunque están muy cercanos a las necesidades de los bebés, fallan a la hora de comprender la importancia de su descarga emocional, en forma de llanto, gritos, rabietas, berrinches, o pataleos. 
La mayoría de las personas que participan de esta visión no comprenden que los niñ@s-bebés no sólo lloran para satisfacer una necesidad inmediata (como el hambre o la necesidad de contacto físico), sino que el llanto cumple una función primordial en la descarga del estrés acumulado causado por la insatisfacción de una necesidad primaria o por un suceso traumático (como un parto difícil o la separación de la madre al nacer).

Algunos autores han clasificado las diferentes clases de llanto en un intento por dibujar un mapa del llanto de los bebés, pero, aunque existen diferentes intensidades y modalidades de llanto, hay dos categorías básicas desde donde se puede comprender la verdadera naturaleza del llanto de los niñ@s-bebés:  

  • El llanto por un suceso presente. 
  • El llanto por un suceso pasado que aún está presente. 

Debido a la represión sistemática del llanto en nuestra sociedad, casi todos los llantos causados (o activados) por un suceso presente conectan con alguna experiencia pasada. Es decir, casi siempre que lloramos por algo presente, conectamos y damos salida a sensaciones de otras experiencias atrasadas que no hemos llorado lo suficiente. Más aún, en muchas ocasiones, el suceso presente es un “pretexto” para llorar sentimientos atrasados.   
El proceso de recuperación a través del llanto – llorar hasta desahogar el dolor – es natural en los niñ@s. Lo utilizan para deshacerse de sensaciones molestas relacionadas con la falta de amor y de seguridad, pero en muchas ocasiones estas sensaciones no son causadas por un suceso presente. Se despiertan (o activan) por algo presente, pero tienen su origen en el pasado. El niñ@ puede valerse de un incidente sin mayor importancia para mostrar su malestar. Puede querer su rebanada de pan sin cortar, y al verla cortada en dos trozos puede empezar a sollozar o a quejarse. Si nos ponemos a su lado y le escuchamos, o incluso le acariciamos y/o le abrazamos, el sollozo puede subir de intensidad hasta convertirse en un llanto desproporcionado con el incidente en sí, y prolongarse durante un buen rato. 
Normalmente, a los padres les parecerá que el niñ@ está siendo manipulativo o que es un malcriado. Los padres más sensibles pensarán que llora por otra razón, e intentarán averiguar que otros sucesos ocurridos en el momento presente pueden haber causado esta situación. Pero muy pocos sabrán mirar lejos en el tiempo y ser conscientes de que el niñ@ puede estar descargando una experiencia de hace días, semanas, meses o incluso años, que se ha activado a causa de un suceso reciente.

Muy pocos adultos somos conscientes de esta realidad en nosotros mismos. Nuestro llanto está generalmente tan enterrado en nuestro mundo inconsciente que necesitamos darnos permiso para llorar. Podemos sentirnos fatal, pero sólo lloraremos cuando exista un motivo “objetivo”, como cuando rompemos una pierna o se muere una persona querida, porque para la mayoría de los adultos “llorar sin sentido no tiene sentido”.   
El llanto y los gritos se lo permitimos, hasta cierto punto, a los bebés más pequeños porque aún no saben hablar. Pero en cuanto el bebé se inicia en la expresión de la palabra la represión del llanto se vuelve casi siempre sistemática, y exigimos a nuestros hijos un motivo reciente que sea aceptable en nuestro entorno social o familiar antes de permitir que sus lágrimas caigan libremente.
Esta segunda razón del llanto (llorar por un suceso pasado) es muy poco comprendida y por lo tanto difícil de aceptar, especialmente cuando el suceso tuvo lugar hace ya mucho tiempo. Pero el hecho es que muchos niñ@s-bebés continúan llorando después de que todas sus necesidades primarias han sido atendidas (y después de haber sido descartado también cualquier problema médico). 
Un ejemplo sobresaliente de este llanto es el "cólico del lactante", que suele ser muy intenso durante el segundo mes de edad del bebé y puede llegar a durar varias horas al día. 
Las explicaciones tradicionales sobre este llanto se han centrado en posibles problemas físicos, generalmente dolores o indigestiones. Sin embargo, las investigaciones sobre la mayoría de los bebés que sufren "cólico de lactante" no muestran nada irregular en su digestión, y están generalmente en buen estado de salud. Por esta razón, es necesario buscar las causas en el mundo emocional del bebé.

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