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"Guía para una Salud Integral"

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> Librito sobre la temprana infancia.

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Páginas dedicadas a Alesandra y Max.
Ambos nacid@s en casa y criad@s con ternura, dedicación y mucha paciencia

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CONSEJOS, TENDENCIAS Y MODAS

Dentro del mundo doctrinal conductista, muchos especialistas advierten sobre el “mal hábito” de atender todos los llantos de los bebés para no malcriarlos, y algunos aconsejan estrategias como dejar a los bebés llorando en la cuna unos minutos para que se vayan acostumbrando, o incluso dejarlos llorar solos hasta que se cansen.   
Los bebés que son dejados llorar solos, aunque sólo sea unos minutos, se sienten confusos y abandonados, con frecuencia impotentes y ansiosos, y en ocasiones aterrados. Más aún, fallan a la hora de desarrollar una confianza básica, que es vital para su desarrollo emocional. Por esta razón, nuestro mensaje primal es contundente: Los bebés nunca deberían ser dejados llorar solos.
Dentro del mundo humanista que fomenta un estrecho vínculo madre-hijo, la tendencia recomendada es coger en brazos a los bebés cada vez que lloran, y utilizar algún método para calmarlos. Hay que tratar de conseguir que el bebé deje de llorar, generalmente poniendo algo en su boca (el chupete, el biberón, la teta, ...), o meciéndolos rítmicamente y/o cantando una canción o haciendo algún sonido. 
Cuando todas las necesidades inmediatas, como el hambre o el frío, son descartadas (y se ha descartado también cualquier problema médico), el objetivo no debería ser parar el llanto, sino prestar atención al bebé y aceptar toda la expresión emocional de su llanto.
Si permitimos al bebé descargar su estrés a través del llanto (y las rabietas, berrinches o pataleos) se tranquilizará, y se sentirá seguro y querido. No tiene sentido distraer al bebé de su llanto porque esto sólo pospondrá su necesidad de llorar. Nuestra función como padres no es necesariamente proteger a nuestros hij@s de todo dolor, dificultad o frustración, sino más bien ayudarles a aprender como tratar las emociones resultantes. 
Si permitimos a nuestros hij@s expresar su malestar, se sentirán más fuertes, independientes y seguros de si mismos. Además, saber escuchar toda la gama de emociones de nuestros hij@s es una herramienta muy importante en nuestra relación con ellos. En el proceso, el niñ@ no sólo se deshace de su malestar y se siente querido, sino que también ganamos su confianza y mejoramos nuestro vínculo afectivo.
Escuchar atentamente y comprensivamente a nuestros hij@s mientras lloran es una de las actividades más valiosas y productivas que podemos hacer por nuestros hij@s y por nuestra relación con ellos. 
  
¿Cómo sienten y experimentan la vida los niñ@s-bebés?
El mundo de los bebés es un mundo desconocido para la inmensa mayoría de los padres. Estamos tan desconectados de nuestras propias vivencias de cuando éramos niñ@s-bebés que nos es muy difícil comprender los sentimientos y la intensidad de las necesidades primarias de nuestros propios bebés. 
Los niñ@s-bebés tienen una tendencia natural a crecer, tanto físicamente como emocionalmente. En este proceso de crecimiento, descubren y aprenden, pero también se sienten frustrados con frecuencia debido a los límites de su propia capacidad. 
Cuando aprenden a caminar, se caen muchas veces, pero esto no les impide seguir intentándolo una y otra vez. Pero sus constantes fracasos pueden ser un camino excesivamente pedregoso cuando no gozan de la atención y el cuidado necesario de sus padres, o lo que es lo mismo, cuando no tienen su amor y su comprensión incondicional.
Muchos desearíamos que nuestros niñ@s-bebés fueran más "buenos" y necesitaran menos de lo que necesitan para así hacernos la vida más fácil. Pero los niñ@s-bebés no pueden necesitar menos de lo que necesitan, y cuando sus necesidades no son satisfechas no pueden evitar sufrir. Si además no les permitimos dar salida a su dolor a través del llanto, las rabietas y las "quejas" les haremos la vida muy difícil.
Cuando un niñ@-bebé carece de amor, se produce dolor, y si ese dolor no es sentido y expresado emocionalmente, causará desequilibrios emocionales con posterioridad. Más aún, si las expresiones emocionales -descargas emocionales- son reprimidas repetidamente, y el niñ@-bebé continúa acumulando experiencias dolorosas en su interior, sufrirá enfermedades físicas y emocionales en una etapa posterior de su vida. 
Por lo tanto, los padres deberíamos ser conscientes, en primer lugar, de las carencias primarias que sufre nuestro bebé para intentar corregirlas, y evitar así que sigua sufriendo y acumulando más estrés.
En segundo lugar, deberíamos comprender que para el niñ@-bebé es primordial expresar lo que siente, cuando lo siente y con la intensidad que lo siente. La represión de la expresión emocional es una manifestación más de la falta de amor que sufren los niñ@s-bebés en general, con importantes consecuencias en su salud físico-emocional.
Con el tiempo, la falta de amor en general y la represión emocional en particular terminan afectando los procesos internos del cerebro y del organismo en general. 
No vamos a profundizar aquí en la naturaleza del amor, pero sí en la naturaleza del estrés y su relación con el llanto y las rabietas. 

¿Estrés psicológico o fisiológico? 
Una premisa básica de este texto es que los niñ@s-bebés no sólo lloran para que se atienda una necesidad inmediata, sino que también lloran para descargar tensión y estrés acumulado. 
El llanto permite a los bebés descargar la tensión acumulada producida por el estrés físico y/o emocional, y su poder curativo es único. Recientes investigaciones biológicas y neurológicas muestran claras evidencias de que el llanto es un proceso fisiológico muy beneficioso que desempeña un papel central en la resolución del trauma y la restauración de la homeostasis (o balance correcto).
Además de descargar el estrés a través del llanto, los niñ@s-bebés también utilizan la palabra, el juego y la risa, y otras formas menos evidentes como temblar, bostezar o sudar.
La palabra es una forma importante a través de la cual los niñ@s-bebés que saben hablar pueden expresar sentimientos, pero no es suficiente y no puede sustituir otras formas de expresión.
Los juegos (especialmente los juegos simbólicos) cumplen una función muy importante en el desarrollo emocional e intelectual del niñ@-bebé. 
La risa tiene efectos fisiológicos muy positivos y sirve para descargar la ansiedad, el miedo y la confusión. 
Las palabras, los juegos o las risas son formas de expresión que los adultos toleramos bastante bien, pero existe una "discriminación" general con relación al llanto y las rabietas. Estas formas de expresión no sólo son consideradas molestas sino también innecesarias. Además, mucha gente tiene la idea errónea de que los niñ@s-bebés se sentirán mejor si dejan de llorar, cuando en realidad lo contrario casi siempre es cierto.
El llanto no sólo es discriminado con relación a otras formas de expresión, sino que existe una “discriminación sexual” con relación a esta forma de expresión: A las niñas se les permite llorar más que a los niños. Existen evidencias claras de que los chicos sufren una mayor represión en su necesidad de expresar sentimientos de miedo o tristeza, especialmente en la cultura occidental. En relación con esta “discriminación sexual”, el bioquímico William Frey, conocido investigador de las lágrimas, dice: “el hecho de que los hombres lloren menos que las mujeres puede ser un factor importante en el alto nivel de enfermedades relacionadas con el estrés en los hombres (como por ejemplo los ataques de corazón o las trombosis), y también al hecho de que las mujeres suelen vivir más tiempo.  

La importancia de la infancia en nuestra vida.
Las experiencias vividas durante los primeros meses y años de vida son fundamentales para conseguir un mínimo de felicidad durante el resto de la vida.
Si no conseguimos que nuestros hij@s se sientan amados durante la temprana infancia, pasarán el resto de su infancia en una agonía invisible, y el resto de sus vidas buscando, sin saberlo, el amor y la comprensión que nunca tuvieron cuando eran más pequeñ@s.

El estrés acumulado (y no resuelto) durante la infancia se manifiesta de múltiples formas. Por ejemplo, un bebé que no sufre ningún problema médico pero se despierta cada media hora, todas las noches, sufre un problema de estrés importante. 
  
¿A qué es debido el estrés de los niñ@s-bebés? 
El estrés se debe principalmente a la insatisfacción de una necesidad primaria, pero también puede tener su origen en una experiencia traumática aún sin resolver.
Es necesario permitir la descarga físico-emocional del estrés acumulado, y los padres necesitan saber que el llanto y las rabietas son las principales formas de descarga de dicho estrés. 
En los casos en que se ha reprimido el llanto del bebé de forma sistemática puede ser necesario "facilitar" la descarga del estrés acumulado. Esto no significa forzar al bebé a llorar, sino intentar crear una atmósfera de seguridad emocional (y sin distracciones) en donde el niñ@-bebé pueda conectar con su malestar y descargar gradualmente su carga emocional negativa. 
En el proceso, el bebé va resolviendo y liberando su dolor acumulado en forma de estrés, descargándolo no sólo emocionalmente, sino también físicamente, mediante la eliminación de sustancias químicas relacionadas (detectables en las lágrimas o el sudor). 

Es necesario insistir en que un bebé NUNCA debería llorar solo, sino en los brazos de la madre/padre, y acompañado de su atenta mirada y su comprensión incondicional.
La expresión de los sentimientos en forma de llanto y berrinches no es sólo una descarga físico-emocional que ayuda a relajarse al bebé, sino también una necesidad vital de dar expresión a lo que siente.
Un bebé que puede expresar sus emociones libremente se siente amado porque se aceptan todas sus formas de expresión (y no sólo cuando sonríe y "se porta bien") y esto es en sí mismo esencial para su bienestar y tranquilidad. 
Muchos padres se quejan de que sus hij@s no paran, son demasiado inquietos o están demasiado activos, especialmente a la hora de dormir. 
La clave de los trastornos del sueño y de otros problemas está en comprender por qué está tenso un niñ@-bebé y cómo podemos ayudarle a estar más relajado.
Si comprendemos que todo ello está relacionado con el amor, y que el amor está íntimamente relacionado con la satisfacción de sus necesidades primarias, habremos dado un gran paso. 
Si además comprendemos que un niñ@-bebé que recibe todo el amor que necesita en el presente puede estar aún reaccionando a la falta de amor en el pasado (o a un suceso traumático), empezaremos a tener una visión clara del problema. 
Si por último, dedicamos tiempo a recordar y "sentir" nuestra propia infancia para comprenderla mejor, nuestra visión empezará a ser lúcida.

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