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"Guía para una Salud Integral"

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Páginas dedicadas a Alesandra y Max.
Ambos nacid@s en casa y criad@s con ternura, dedicación y mucha paciencia

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LOS DATOS CIENTÍFICOS Y LA INFANCIA

Los científicos describen el estrés como algo que interrumpe el equilibrio normal del cuerpo. El estrés se produce por causas psicológicas y fisiológicas. Tener hambre o romper una pierna producen causas fisiológicas evidentes de estrés. Sin embargo, el estrés psicológico se produce por causas menos evidentes.  
Aunque todos conocemos algunas causas de estrés psicológico en los adultos, las causas del estrés psicológico en los niñ@s-bebés son muy diferentes. Los niñ@s-bebés pueden sentirse traicionados, ansiosos, enfadados, confusos, frustrados, decepcionados, tristes, o aterrados por razones que no son obvias para los adultos. 
  
Fisiología del estrés. 
Nuestro cuerpo responde a las circunstancias estresantes, sean estas físicas o psicológicas, de la misma forma. 
La reacción de estrés nos ayuda a manejar situaciones de emergencia. La reacción de estrés puede salvarnos la vida en situaciones de peligro físico inmediato. 
Una explicación fisiológica simplificada podría ser la siguiente: 
El hipotálamo, en el cerebro, empieza enviando señales de alarma que estimulan dos sistema diferentes en el cuerpo: El sistema nervioso simpático y la glándula pituitaria. Esta reacción es generalmente conocida como la reacción de lucha/huida. 
El sistema nervioso se comunica con diversos órganos corporales a través de dos sustancias químicas llamadas epinefrina y norepinefrina (adrenalina y noradrenalina). Estas dos sustancias pertenecen a una clase de sustancias químicas llamadas catecalominas. Cuando de repente nos alarmamos o nos excitamos con frecuencia sentimos una sensación en el estómago. Este es el efecto de la epinefrina. 
 
El cólico del lactante. 
Estudios científicos diversos muestran que los bebés pequeños lloran de media más de una hora diaria por no razón aparente. El llanto alcanza su máximo cuando tienen entre 6 y 8 semanas de vida y después se reduce gradualmente. Lo mismo sucede en otras culturas, aunque en las tribus indígenas el llanto total es menor. 
En una investigación muy amplia sobre niñ@s-bebés llorones, un 25% prácticamente paraba después de los 3 meses, un 50% lo hacía antes de los 9 meses y el 25% restante aún seguían llorando a los 9 meses.
Las explicaciones del llanto se han centrado en razones fisiológicas, atribuyéndolo casi siempre a dolores abdominales. La palabra cólico se refería originalmente a dolor producido por gases, pero hoy en día se utiliza para referirse al llanto prolongado en general (o cuando es muy intenso o frecuente). La regla de tres de Wessel que intenta definir clínicamente el cólico del lactante como “un llanto continuo durante más de tres horas, a lo largo de más de tres días y durante más de tres semanas” es una definición arbitraria que sólo sirve a aquellos profesionales de la salud que tienen una necesidad obsesiva por clasificarlo todo, pero no ayuda a comprender el problema.   
Mucha gente piensa que el cólico del lactante es el resultado de un sistema digestivo inmaduro o una reacción alérgica a ciertas sustancias en la leche, pero la teoría del sistema digestivo inmaduro no es adecuada para explicar el llanto prolongado del bebé. 
Los bebés que sufren el llamado cólico del lactante se crían bien y ganan peso con normalidad, en ocasiones por encima de la media, a pesar de horas de llanto; y no se han encontrado disfunciones gastrointestinales, a excepción de casos muy aislados. 
Los rayos X han revelado que no había gas durante el llanto, sino más bien después como resultado de la “llorera” y de tragar aire mientras lloraban. El hecho de que el gas estaba presente cuando los bebés dejaban de llorar muestra que la presencia de gas abdominal no es necesariamente dolorosa para los bebés. La otra explicación se refiere a la alergia a la leche de vaca en los bebés que toman biberón. Sin embargo, cuando se les cambiaba a la leche de soja, no se producía una disminución en la duración o frecuencia del llanto, o en la producción de gas interno.
En cuanto al llanto de los bebés lactantes, los estudios apuntan a que disminuye cuando las madres eliminan de sus dietas ciertos alimentos: leche de vaca, cafeína, alcohol, etc. 
    
Fisiología del llanto. 
El precio que pagamos por nuestra sensibilidad, conciencia e inteligencia es dolor emocional y enfermedades relacionadas con el estrés. ¿Cómo se relaciona esto con el llanto y las rabietas? 
Es muy probable que el llanto y las rabietas, que siguen al estrés emocional, sea un mecanismo adaptado para ayudar a reducir los efectos secundarios negativos de la respuesta fisiológica al estrés. Investigaciones sobre cambios fisiológicos producidos por el llanto en adultos así lo dan a entender.
Los estudios se hicieron con personas que estaban haciendo terapia Primal o alguna psicoterapia emotiva en donde se producía llanto y rabietas, a veces durante una hora o más. Después de las sesiones de terapia, el ritmo de las pulsaciones de las personas disminuía, y también su presión sanguínea y su temperatura corporal, además de producirse una mayor sincronía en sus ondas cerebrales. Esto signos son generalmente utilizados como medidas del nivel de relajación de una persona. Un grupo de control que hacía ejercicios físicos vigorosos durante un periodo de tiempo similar, no mostraba el mismo grado de relajación. 
El llanto es un proceso fisiológico en donde después de una subida, viene una relajación profunda. Es muy efectivo para mejorar la tensión, la presión sanguínea y otras funciones vitales, restableciendo la respuesta del sistema nervioso simpático y de los glucocorticoides a sus niveles originales. 
  
Enfermedades relacionadas con el estrés. 
Nuestros cuerpos responden al estrés psicológico como si fuera estrés fisiológico, como si fuéramos perseguidos por un tigre. 
La respuesta al estrés puede causar daños a largo plazo. De hecho, sufrimos una amplia variedad de dolencias y enfermedades relacionadas con el estrés. Ambas partes de la respuesta de estrés (la enervación del sistema nervioso simpático y de las hormonas glucocorticoides) pueden contribuir a la enfermedad.
La repetida estimulación del sistema simpático puede causar la presión arterial alta crónica y “atherosclerosis” (la acumulación de depósitos de grasa en las arterias de la sangre), lo cual puede causar ataques cardíacos y trombosis (dos de las principales causas de muerte, especialmente entre hombres)   
Un exceso de glucocorticoides causados por el estrés puede dar origen a muchos efectos negativos secundarios, incluyendo irritabilidad, aprehensión y la inhabilidad para concentrarse. Pero esta es sólo una parte del problema. Una consecuencia más seria (efectos secundario) de los glucocorticoides es la supresión del sistema inmunológico. Los individuos que están continuamente o severamente estresados tienen altos niveles de ACTH y glucocorticoides, y se ha demostrado que esto esta correlacionado con una menor resistencia a las infecciones. Por ejemplo, los adultos cuya esposa acaba de morir tienen una menor respuesta inmunológica. El estrés incrementa el riesgo de contagio de enfermedades, tal como infecciones respiratorias, al igual que desordenes inmunológicos relacionados, tal como la esclerosis múltiple. Los glucocorticoides causados por el estrés pueden incluso acelerar el crecimiento de tumores. Un exceso de hipocorticoides pueden también dañar una parte del cerebro llamada hipocampo, que juega un papel importante en el aprendizaje y la memoria.
Otras consecuencias negativas de estas hormonas del estrés es un aumento en el riesgo de osteoporosis y diabetes en los adultos. También contribuyen a las úlceras, cuya relación con el estrés es bien conocida, y pueden interferir con la función sexual.
Algunas de estas enfermedades pueden tener causas genéticas y ambientales, pero el efecto del estrés ha sido claramente establecido. 
  
El estrés y el intelecto. 
A cualquier edad, la frustración bloquea el proceso de aprendizaje, pero muy especialmente durante la infancia. Cuando esto sucede, los consejos de un adulto sirven para muy poco. Si la descarga emocional está prohibida, el niñ@ tendrá demasiadas dificultades para aprender y, en el futuro, cuando se enfrente a situaciones similares, se despertará nuevamente la frustración y la sensación de inseguridad e incompetencia. 
Se ha podido comprobar en estudios recientes que los niñ@s con las habilidades intelectuales más bajas eran los que tenían las cantidades más altas de cortisol. 
Estas hormonas son producidas durante el estrés y pueden dañar una parte del cerebro, llamada hipocampo, que juega un papel muy importante en el aprendizaje y la memoria. 
El llanto elimina los excesos de ACTH del cuerpo a través de las lágrimas, lo que ayuda a disminuir el nivel de glucocorticoides.
Una chica con “frustraciones acumuladas” (estrés acumulado) de la infancia cuando intentaba resolver puzles, puede tener dificultades para aprender geometría de adolescente. Las diferentes figuras geométricas pueden recordarle, inconscientemente, los frustrantes puzles de su infancia y activar una reacción de rabia en su interior que le impedirá pensar claramente. La situación presente activa una "impresión" en su inconsciente que la hace reaccionar al dolor emocional acumulado.   
Todo esto puede ser minimizado sustancialmente si el llanto y las rabietas es permitido en los niñ@s-bebés durante la infancia. 
  
Investigaciones científicas sobre los beneficios del llanto. 
Durante las últimas décadas, se han realizado multitud de estudios científicos sobre los efectos fisiológicos y psicológicos del llanto. La evidencia de estos estudios apoya la teoría de que el llanto es beneficioso y sirve como un mecanismo natural de descarga del estrés. 
El bioquímico William Frey ha realizado extensos estudios bioquímicos sobre las lágrimas humanas. 
El Dr. William Frey comparó las lágrimas causas por motivos emocionales -"lágrimas inducidas emocionalmente"- con las lágrimas causadas por algo químicamente irritante como los humos de una cebolla -“lágrimas inducidas por sustancias irritantes"- (Frey & Langseth, 1985).   
Los análisis bioquímicos de las dos clases de lágrimas revelaron diferencias estadísticas significativas; específicamente, altas concentraciones de proteínas en las lágrimas emocionalmente inducidas. Otros análisis de estas lágrimas revelaron la presencia de ciertos neurotransmisores y hormonas que se encuentran presentes en el cuerpo durante el estrés. 
Estas sustancias sirven para preparar diversos órganos del cuerpo para hacer frente a la tensión producida por un “suceso excitante” ya sea físico o psíquico. Sin embargo, cuando se termina el acontecimiento estresante, estas sustancias ya no son necesarias, y su presencia sólo sirve para mantener al cuerpo en un estado de tensión y enervación innecesarios. 
La conclusión de la investigación del Dr. Frey es que el propósito del llanto posterior a la tensión es eliminar los residuos químicos del cuerpo a través de las lágrimas, de forma similar a como se eliminan residuos a través de la orina. El llanto, por lo tanto, responde al propósito de restablecer el equilibrio químico del cuerpo después de un acontecimiento estresante. Sudar es otro mecanismo importante a través del cual el cuerpo se libra de estas sustancias químicas. 
La presencia de ciertas sustancias, como la hormona ACTH, indican que algo único sucede cuando se producen lágrimas emocionales. 
La hormona ACTH estimula la producción de glucocorticoides. Es posible que el llanto emocional ayude a reducir un exceso de ACTH y otras sustancias que se acumulan en el cuerpo a continuación de un suceso estresante. Esto ayuda a prevenir que se almacenen demasiados glucocorticoides. Además de ACTH, el Dr. William Frey también detectó la presencia de catecalominas en el llanto (ejemplos de catecalominas son epinefrina y norepinefrina). Estas sustancias son los intermediarios químicos del sistema nervioso simpático que estimula el corazón para acelerarlo, incrementa la presión sanguínea y el flujo de sangre a los músculos. La expulsión de estas sustancias a través del llanto ayudaría a reducir la enervación del sistema nervioso simpático durante el estrés. 
También encontró una sustancia llamada Leucine-Enkephaline. Esta es una clase de endorfina (opio natural) que juega un papel durante el estrés. Ambas sustancias, las catecalominas y las endorfinas, funcionan como neurotransmisores, lo que significa que ayudan a las células nerviosas a comunicarse unas con otras. 
Estos y otros neurotransmisores regulan nuestros estados de ánimo y determinan si nos sentimos felices o deprimidos. Algunos psiquiatras piensan que los traumas de la infancia pueden causar desordenes en los sistemas neurotransmisores. Es muy probable que el llanto juegue un papel crucial en restaurar un balance beneficioso de estas sustancias químicas, y reducir así los síntomas de depresión o ansiedad sin la necesidad de utilizar drogas.
Todos los estudios muestran que la gente sana llora más y tiene una actitud más positiva con el llanto que aquellos que por ejemplo sufren úlceras. 
En un estudio del cáncer de mama, las mujeres que expresaban libremente la rabia, el temor, la depresión y la culpa vivían más tiempo que aquellas que negaban o reprimían sus emociones dolorosas. 
En el futuro, algún doctor “iluminado” podría recomendar la siguiente “receta” para una salud óptima: Comer muchas frutas y vegetales (a ser posible biológicos), hacer suficiente ejercicio, y tener “un buen llanto”, al menos una vez a la semana.   
El llanto no es un subproducto innecesario del estrés, sino una parte importante del ciclo de relajación del estrés. Cuando lloramos como respuesta a un estrés emocional, descargamos energía, reducimos la tensión, reducimos nuestra presión arterial, y expulsamos las hormonas del estrés (los neurotransmisores) de nuestro cuerpo a través de las lágrimas, restaurando así nuestro equilibrio fisiológico (homeostasis). 
La cantidad de cortisol presente en la saliva de los bebés ha servido para medir el estrés. El cortisol es una de las hormonas glucocorticoides segregadas por el cortex (adrenal cortex) durante el estrés, que sigue a la estimulación de ACTH de la glándula pituitaria. 
Los niveles de cortisol son generalmente altos en los bebés al nacer y durante el periodo inmediato al parto. Después hay una disminución gradual de los niveles de cortisol hasta los seis meses de vida, y con posterioridad se producen muy pocos cambios.
El alto nivel de estrés en los bebés de menos de 6 meses ayuda a explicar por qué el llanto es más frecuente durante esa etapa. Los investigadores han medido los niveles de cortisol en diferentes situaciones y han descubierto que el llanto en si mismo no activa la reacción de estrés en los bebés; es decir que el llanto no los estresa, sino todo lo contrario. El objetivo no es pues hacer que los bebés dejen de llorar sino minimizar las causas de estrés en sus vidas. 
Otros investigadores han medido cambios fisiológicos durante el llanto en adultos, y han encontrado que el llanto disminuye la presión arterial, el pulso, y la temperatura del cuerpo, y las ondas cerebrales están más sincronizadas (Karle, Corriere, y Hart, 1973; Woldenberg et al., 1976). Puesto que estos datos se utilizan para medir la tensión, la conclusión es que el llanto sirve para reducir la tensión. 
Si el llanto elimina un exceso de productos químicos del cuerpo y también reduce la tensión, deberíamos ser capaces de intuir o sospechar una interacción directa con nuestra salud física y psicológica. 
Varios estudios confirman esta sospecha. Por ejemplo, está demostrado que los niñ@s que sufren diversas formas de trauma se benefician de las terapias que permiten el mecanismo de descarga natural del llanto (Emerson, 1989; Jewett, 1982; Levine, 1994), incluyendo los niñ@s profundamente traumatizados. 
Otros terapeutas han observado mejorías profundas y sorprendentemente rápidas en niñ@s autistas después de permitirles y animarles a que lloraran, gritaran y patalearan durante las sesiones de “terapia holding (abrazo)” (Waal, 1955; Welch, 1983; Zaslow y Breger, 1969); y los niñ@s con problemas graves de comportamiento se curaron también con una “terapia holding (abrazo)” similar (Magid y Mkelvey, 1987).   
Todos estos campos de investigación apoyan la conclusión de que el llanto es un proceso fisiológico beneficioso que permite a los seres humanos hacer frente al estrés, y se puede considerar un mecanismo curativo innato. Aunque los bebés recién nacidos no vierten lágrimas cuando lloran hasta que tienen varias semanas, sudan bastante durante el llanto, expulsando quizás así un exceso de hormonas del estrés hasta que las glándulas que producen las lágrimas comienzan a funcionar.

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