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"Guía para una Salud Integral"

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Páginas dedicadas a Alesandra y Max.
Ambos nacid@s en casa y criad@s con ternura, dedicación y mucha paciencia

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PSICOTERAPIAS ANALÍTICAS Y CATÁRTICAS.

Freud y el psicoanálisis.
La influencia de Freud y del psicoanálisis en nuestra sociedad es evidente. Freud descubrió que las experiencias de la temprana infancia están íntimamente relacionadas con la neurosis, e insistió en que nuestros procesos internos afectan nuestro comportamiento externo. 
No sólo comprendió, como nadie en su época, el vínculo entre los sentimientos reprimidos y los trastornos mentales, sino que su explicación de los sistema defensivos es una contribución revolucionaria a la psicología del siglo xx. 
Sin embargo, Freud se vio obligado a estructurar una "gran mentira" para que su teoría fuera aceptada por la comunidad psiquiátrica de su tiempo. 
En sus primeros estudios, Freud reconocía la importancia de la descarga emocional, pero poco después desvió este método hacia una psicoterapia más analítica y dogmática. Freud terminó concluyendo que la descripción verbal, unida al recuerdo del suceso traumático, era suficiente; y rechazó los métodos catárticos, argumentando que los resultados obtenidos eran sólo temporales. 
Un poco de historia: 
Aunque el uso de la catarsis o descarga emocional ha sido un elemento clave en los tratamientos de psicoterapia durante dos siglos (Breuer, Janet, Mesmer o Charcot), el rechazo de Freud a los métodos catárticos dentro del psicoanálisis, y su confianza en la libre asociación y en la curación a través de la palabra, se extendió hasta dominar por completo el psicoanálisis.  
Algunos de sus colegas de entonces (Reich, Ferenczi, Brown) continuaron con su confianza en los métodos catárticos, pero la catarsis ha recibido un trato de marginalidad en literatura académica desde entonces. 
En los años cincuenta y sesenta, una segunda oleada de terapeutas (Perls con la terapia Gestalt, Janov con la terapia Primal, Lowen con la terapia Bioenergética, Balint, Casriel, Jackins, Broder, Lake, Swartle y otros) relanzaron el interés por los métodos catárticos, pero el interés académico ha seguido en gran medida anclado en los planteamientos de Freud. 
Algunos autores creen que la frustración de Freud como neurólogo contribuyó a este rechazo de los métodos catárticos, al no poder teorizar sobre el funcionamiento de las emociones. Otros autores, como Allice Miller, piensan que se vio obligado a cambiar sus planteamientos iniciales ante el aislamiento de la comunidad de psiquiatras de su época que rechazaban sus “dramáticos” hallazgos en la infancia de sus pacientes. De esta forma, Freud desarrolló la estructura teórica de un gran "encubrimiento", interpretando como fantasías los relatos de abusos sexuales y otras experiencias dramáticas de sus pacientes durante la infancia, atribuyéndolos al conocido complejo de Edipo y a supuestos deseos instintivos "perversos" de los niñ@s. 
Con este giro tan radical, Freud daba una supuesta legitimidad científica a la teoría pedagógica ampliamente difundida en su época que asumía que los niñ@s eran malos por naturaleza y tenían que ser “educados” por los adultos para cambiar su naturaleza.  Este sometimiento a las ideas pedagógicas de su época no sólo abrió las puertas de la estructura social establecida a las ideas revolucionarias del psicoanálisis, sino también a los aspectos más falsos de su teoría y a la manipuladora oscuridad de sus dogmas. 
La teoría de los instintos no puede ser considerada un avance sino un retroceso profundo en cuanto que supone la negación sistemática de los malos tratos sufridos por los niñ@s, y en especial todo lo relacionado con los abusos sexuales. 
Con posterioridad, muchos neofreudianos han desplazado aún más la importancia dada a la infancia por Freud, desarrollando teorías sobre las diversas funciones del ego. 
El bloqueo emocional de muchas de las personas formadas en el pensamiento psicoanalítico tiene su origen en la renuncia a la verdad del propio Freud, quien fundó una escuela que impone a sus discípulos la miopía de sus dogmas, siendo su logro más escandaloso el haber conseguido presentarlo a la sociedad como un avance científico. 
Los dogmas no sólo impiden a muchos psicoanalistas ver con ojos claros y limpios los hechos, sino que también les impiden percatarse de los propios prejuicios y negligencias. 
La formación psicoanalítica induce a pensar que los padres son casi siempre inocentes, y desvía la atención de los malos tratos y las agresiones sexuales durante la infancia hacia fantasías atribuibles al deseo infantil. 
Freud no creía verosímil que existieran tantos padres perversos, y decidió calificar como fantasías muchos de los relatos de sus pacientes. Quizás influyó de forma especial en este proceso el que uno de los pacientes, que decía haber sufrido abusos sexuales de su padre, era hijo de un influyente representante de la comunidad psiquiátrica de su tiempo. 
Debido a estas dogmáticas interpretaciones, no es sorprendente, que después de años de tratamiento psicoanalítico, muchos pacientes sigan ignorando la verdad de su infancia, y algunos prefieran “perder la razón” antes que seguir culpándose a si mism@s de lo que sus padres les han hecho. Como dato indicativo de una tragedia que continua, en 1986, el historiador de psicología Lloyd de Mause estimaba que más de la mitad de las mujeres norteamericanas habían sufrido abusos sexuales durante la infancia. 
Freud, con su arbitraria interpretación de los deseos sexuales infantiles, enterró, tras una losa invisible, la realidad de los abusos durante la infancia, con tal eficacia, que, aún después de varias generaciones, seguimos inundados por una espesa nube de dudas y confusión que nos impide percibir con claridad nuestra realidad social, influyendo especialmente en los profesionales de la salud, la educación y la justicia (médicos, psicólogos, psiquiatras, pediatras, educadores, juristas, ...). 
Los dogmas freudianos son quizás una necesidad para muchos psicoanalistas, ya que todo intento de destapar la profunda y dolorosa verdad de sus pacientes podría desvelar la cruda y dolorosa verdad de su propia infancia. Muchos psicoanalistas, si fueran conscientes de los "malos tratos" sufridos durante su infancia, no necesitarían seguir negándolos y dejarían de creer a ciegas en aquellos principios del psicoanálisis que son falsos y nefastos. 
Podemos ver este tipo de conducta en las creencias de los predicadores religiosos fanáticos. Necesitan "convertir" a los no creyentes para poder seguir “teniendo fe”, casi siempre a costa de negar "el profundo vacío y la oscuridad de sus propias vidas".   

Thomas A. Stone: El poder curativo del llanto.
Existen diferentes escritores y terapeutas que defienden la importancia de las psicoterapias emotivas profundas. Thomas A. Stone es un ejemplo representativo del valor curativo del llanto. 
Thomas A. Stone, tras toda una vida con problemas emocionales y físicos, y después de pasar sin éxito por diferentes terapias, se dedicó durante varios años a investigar más de 200 clases de terapias diferentes, desde Freud hasta la terapia Primal, en busca de su propio método de auto-terapia. 
Tras 3 años dedicado a llorar los recuerdos reprimidos de su infancia, desaparecieron más de una veintena de síntomas, y experimentó una curación casi completa de sus problemas físicos y psíquicos. 
En su libro “Cure by Crying” -la cura a través del llanto- explica cómo curar la depresión, el nerviosismo, los dolores de cabeza, el insomnio, las adicciones y otros muchos problemas físico-emocionales, y dice: “Mis memorias bloqueadas estaban causando mis síntomas. Cuando las descubrí y las lloré, mis síntomas desaparecieron”.   
Su método parte de dos premisas: 
1) Que la causa de muchos trastornos físicos y emocionales está en los recuerdos traumáticos bloqueados de la temprana infancia. 
2) Que si recordamos estos sucesos traumáticos y extraemos el dolor a través del llanto, nuestro cerebro se reparará gradualmente y los síntomas desaparecerán. 
La condición neurótica es física en el sentido de que hay cambios físicos en el cerebro. Como si los cables fueran cortados o los interruptores hubieran sido apagados. La escena traumática es bloqueada, pero no se borra sino que continúa existiendo en forma de energía electro-bioquímica bloqueada en el cerebro (y en el cuerpo) . 
Para Stone, el llanto y las rabietas son más importante que los recuerdos, aunque ambos sean esenciales a largo plazo, y está convencido de que incluso cuando lloramos en una película, estamos curando nuestra mente, aunque sea muy ligeramente. 

Van Winkle: El poder curativo de las rabietas.
Otro ejemplo de la importancia del llanto y las rabietas se encuentra en Elnora Van Winkle, un neurofisiólogo retirado, quien describe brevemente su vida en el siguiente texto: 
Fui un niño autista y a los años 20 fue diagnosticado como esquizofrénico y encerrado durante cuatro años en la violenta sala de un hospital mental. 
Pasé gran parte de mi tiempo allí en el “cuarto de las camas”, en donde expresaba mi rabia contra las sábanas apretadas de mi chaqueta de fuerza, o la dirigía hacia mi interior en forma de rabia suicida.
Uno de los tratamientos de electroshock no logró volverme inconsciente, y sentí todo el dolor y el pánico mientras la electricidad se desplazaba por todo mi cuerpo. Era como ser electrocutado, pero seguir vivo.   
Durante los treinta años siguientes estuve confinado en más de veinte hospitales psiquiátricos, rediagnosticado en varias ocasiones, y se probaron conmigo todas las drogas conocidas de la psiquiatría.
A la edad de 60 años fui diagnosticado con un desorden depresivo profundo, después como maníaco depresivo, y tuve síntomas de la enfermedad de Alzheimer y de Parkinson. 
En 1995, con la ayuda de medidas de auto-terapia basadas en la expresión de la “rabia justificada”, me recuperé en poco tiempo, y estoy gozando de todas las ventajas de la buena salud mental y física según los diagnósticos y análisis médicos.   
En un extracto de un artículo que describe el descubrimiento de la “biología de las emociones” titulado: “La mente tóxica: la biología de la enfermedad mental y la violencia” Winkle dice lo siguiente: La supresión continua de las emociones durante las reacciones de “lucha o huida” da lugar a la atrofia y a la toxicosis endógena de las neuronas noradrenérgicas. Todos los niñ@s nacen con una reacción instintiva para luchar o huir, que es el regalo de la naturaleza para la supervivencia. Utilizamos esta reacción a través en nuestra vida para satisfacer nuestras necesidades y para evitar el peligro. La rabia se expresa instintivamente como parte de esta reacción. El llanto de un niñ@ recién nacido es una expresión de rabia. Por desgracia, cuando los padres maltratan o descuidan a sus niñ@s emocionalmente, generalmente también los fuerzan a suprimir su rabia justificada. Esto conduce a la depresión, desórdenes emocionales y adicciones. 
Cuando la rabia que acompaña la reacción de lucha o huida se suprime continuamente, las neuronas del cerebro se atascan, y se desarrolla una toxicosis que es la fuente de síntomas futuros de enfermedades emocionales y físicas. El “dulce arrullo” con el que se silencia a los bebés (Eah, Eah, ... no llores más mi vida) sirve a los padres, no al bebé. Aunque no tengamos recuerdos de haber sido maltratados físicamente o descuidados emocionalmente, a la mayoría de nosotros nos han enseñado a suprimir nuestra rabia.   
La lista de trastornos resultado de ello es larga e incluye toda clase de enfermedades mentales, desórdenes nerviosos o enfermedades psicosomáticas: Ansiedad y depresión crónica, depresión bipolar, depresión maníaca, desordenes del estado de humor, adicciones, psicosis, comportamientos compulsivos, alcoholismo, problemas relacionados con la alimentación, el juego, las compras, las deudas, el sexo, y otras adicciones, desórdenes nerviosos, incluyendo la enfermedad de Parkinson y de Alzheimer, comportamientos agresivos y violentos, crimen, guerra, y violencia social. 

La terapia Primal: El poder curativo de los sentimientos. 
Durante los últimos treinta años, la terapia Primal ha adquirido un amplio conocimiento sobre los seres humanos y sus motivaciones. Lo que hemos descubierto, tan trivial como pueda parecer, es que todo se centra en el "amor". No el amor romántico de las novelas, sino el amor de una madre/padre para un hij@. 
Durante las últimas décadas de trabajo con la terapia Primal, hemos podido adquirir una amplia variedad de conocimientos relacionados con la psicología, la biología y la neurología. Los recientes avances en esos campos han ampliado nuestro conocimiento de forma que podemos integrar información proveniente de diferentes campos de investigación bajo una única estructura de trabajo que nos permite comprender a los seres humanos, nuestras motivaciones, nuestro inconsciente y como nuestra historia nos afecta.
Quien podía imaginar que las jaquecas, la claustrofobia o los problemas sexuales pudieran iniciarse al nacer, cuando se produce un suministro de oxigeno deficiente porque la madre recibe una fuerte dosis de analgésicos para el dolor. 
Si una madre recibe una dosis lo suficientemente grande, la anestesia actúa directamente sobre las funciones de supervivencia del feto, interfiriendo con el acceso al oxígeno. 
En algunos casos, el cordón umbilical es cortado demasiado pronto, impidiendo que llegue el tan necesitado oxígeno de la placenta. La privación de oxígeno también puede ocurrir cuando el cordón umbilical se enrolla alrededor del cuello del bebé. 
Quién podía imaginar que la causa de una trombosis o una parálisis parcial a los 65 años de edad tuviera relación con el trauma que experimentó al ser dejado solo durante horas o días nada más nacer, y que una madre enferma y deprimida contribuyó con su rechazo y malos tratos. 
Un recién nacido no sabe que tiene que ser cogido en brazos cuando llora o que no debe ser destetado demasiado pronto. Al principio hará todo lo posible para satisfacer sus necesidades. Llorará y pataleará para que se atiendan sus necesidades, pero si estas continúan sin ser satisfechas, bien sufrirá un dolor continuo hasta que sus padres las satisfagan o se apartará de su dolor desconectándose de su necesidad. 
Esta separación de uno mismo de sus necesidades y sentimientos es una maniobra instintiva para desconectarse de un dolor excesivo. Esto no significa sin embargo que las necesidades no satisfechas desaparezcan, sino que por el contrario, continúan de por vida presionando inconscientemente, pero constantemente. 
En este proceso, el individuo aprende a perseguir algún tipo de satisfacción sustitutoria. Un niño que es destetado muy pronto aprende como desviar y canalizar sus necesidades reales hacia otras simbólicas. Cuando sea adulto puede que no sienta la necesidad de chupar del pezón de su madre, pero puede ser un empedernido fumador. 
La hipótesis principal de la terapia primal dice que todas las neurosis y dolores emocionales que sufrimos, junto con la mayor parte de las enfermedades físicas, son el resultado del dolor primal reprimido durante la infancia. 
La teoría primal sostiene que para mejorar cualitativamente la vida de las personas no se puede olvidar nuestra historia pasada para esforzarse en vivir el presente, sino que es necesario disminuir substancialmente los niveles de tensión de las experiencias pasadas almacenadas en nuestro inconsciente. 
Para ello, contrario a lo que sugieren algunas terapias, no hay que aprender a controlar mejor las tensiones y las crisis emocionales, o comprender sus razones intelectualmente, sino que es necesario conectar con el sentimiento original causa de dichas tensiones para resolverlo. 
La terapia primal no sólo nos permite curar los problemas psicológicos, sino que produce cambios sorprendentes en multitud de problemas fisiológicos. 
Para la teoría primal, el inconsciente funciona no sólo como una grabadora de nuestras experiencias, sino como un almacén de las tensiones físico-emocionales de nuestro pasado. El dolor inconsciente no resuelto es la causa principal subyacente en la mayoría de los problemas humanos, y está siempre presente en forma de tensión, aunque la persona sólo sea consciente de ello cuando se desbordan sus mecanismos de control. 
  
¿Cómo nos afectan los traumas en función de la edad? 
El siguiente esquema es original del conocido neurofisiólogo Paul MacLean, y ha sido incorporado por el Dr. Arthur Janov a la teoría Primal para explicar cómo nos afectan los traumas según la edad. 
Esto puede ayudarnos a entender mejor la necesidad de las diferentes descargas emocionales en los diferentes niveles de consciencia, especialmente las descargas “irracionales” de los niñ@s-bebés. Nuestros tres cerebros: Instintivo, Emocional e Intelectual 
Cerebro Instintivo: 
1ª línea de conciencia o complejo cerebral reptiliano. Controla las funciones automáticas del organismo: la respiración, la actividad cardiovascular, las hormonas, los procesos digestivos, la presión arterial, los latidos del corazón y otras funciones vitales. Los traumas que suceden al feto o al bebé antes de los seis meses de vida tienen una probabilidad muy alta de afectar a estas funciones. 
Cerebro Emocional: 
2ª línea de conciencia o sistema límbico. Es el nivel afectivo o la mente del sentimiento. Se relaciona especialmente con la emoción y la motivación. Se empieza a desarrollar hacia el sexto mes y continúa durante la infancia. 
Cerebro Intelectual: 
3ª línea de conciencia o corteza cerebral. Organiza las cosas intelectualmente, se relaciona con el mundo exterior, e integra los niveles de conciencia inferiores, ayudando a inhibir los impulsos y dando un sentido a los sentimientos. Empieza a jugar un papel activo hacia los seis años de edad y continua desarrollándose hasta los veinte años aproximadamente. 
Nuestra salud mental y física está relacionada con el “flujo de la energía” o “flujo de la información” a través de los tres niveles de conciencia de nuestro cerebro. Los traumas físico-emocionales que no han sido descargados emocionalmente afectan al flujo de la energía y tienen efectos negativos en nuestra salud emocional y física. Cuanto mayor sea el bloqueo energético causado por el trauma más perjudicial será para nuestra salud futura. Sensaciones, sentimientos y pensamientos. 
El fluir de la energía en el nivel más primario de consciencia de nuestro cerebro (primer cerebro) se corresponde con la “sensación”. El fluir de la energía en el segundo nivel de consciencia de nuestro cerebro (segundo cerebro) se corresponde con el “sentimiento”. El fluir de la energía en el tercer nivel de consciencia de nuestro cerebro (tercer cerebro) se corresponde con el “pensamiento”. Estos tres niveles de consciencia se corresponden con nuestros tres cerebros (instintivo, emocional e intelectual) y funcionan como ordenadores interconectados entre si, cada uno con su propia memoria y funciones. 
Cuando la información (energía) fluye libremente, y no hay fricciones ni reacciones contradictorias entre los diferentes niveles de conciencia, gozamos de una buena salud. En caso contrario, se producen desequilibrios, trastornos y enfermedades. 
Las experiencias traumáticas pre-natales y peri-natales quedan almacenadas en la parte del cerebro que gobierna nuestro mundo más instintivo o biológico, mientras que las experiencias posteriores a partir de los seis meses y después de los seis años se almacenan prioritariamente en los otros niveles de consciencia (emocional e intelectual). 
Todo esto quiere decir que los sucesos traumáticos que afectan a nuestro primer y segundo nivel de consciencia necesitan ser descargados a ese nivel, y nos ayuda a entender por qué las palabras o razonamientos son inútiles a la hora de descargar emocionalmente traumas almacenados a un nivel más primario. 

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